Los animales que sufren algún tipo de discapacidad son sumamente especiales por su extraordinaria capacidad de recuperación; al contrario de lo que ocurre con muchos humanos que sufren alguna amputación, los animales se acostumbran rápidamente a la pérdida de una de sus extremidades afrontan su nueva situación adaptando su cuerpo a este nuevo cambio.
Si es que a un animal amputado se le ve triste, es más probable que se deba a que aún no cicatrizan sus lesiones o siente aún dolor, y una vez curadas sus heridas totalmente, aprenden con facilidad a caminar e incluso a correr, balanceando y equilibrando su cuerpo de forma tal que el hecho de faltarles una extremidad los hace más ligeros.
Los animales discapacitados pueden adaptarse perfecta y normalmente a la vida, siempre y cuando no tengan una función de productividad como servir de “lazarillos”, ya que sin algunos de sus sentidos o extremidades no podrían desempeñar a totalidad su labor de guías, más allá del cariño y la compañía.
Desafortunadamente los humanos suelen experimentar una extraña mezcla de lástima y rechazo hacia los animales con estas condiciones especiales y cuando se decide adoptar a una mascota, vamos a algún refugio o acudimos a las personas encargadas de las adopciones; y sabemos que el animalito en cuestión está amputado, de inmediato desistimos de tener contacto con él, sin importarnos su raza, edad, historial o incluso su capacidad de dar cariño.
Lo cual es un paradigma más, y les demostraremos con imágenes y hechos un ejemplo viviente de que esto no es más que prejuicio sin fundamentos.
Si es que a un animal amputado se le ve triste, es más probable que se deba a que aún no cicatrizan sus lesiones o siente aún dolor, y una vez curadas sus heridas totalmente, aprenden con facilidad a caminar e incluso a correr, balanceando y equilibrando su cuerpo de forma tal que el hecho de faltarles una extremidad los hace más ligeros.
Los animales discapacitados pueden adaptarse perfecta y normalmente a la vida, siempre y cuando no tengan una función de productividad como servir de “lazarillos”, ya que sin algunos de sus sentidos o extremidades no podrían desempeñar a totalidad su labor de guías, más allá del cariño y la compañía.
Desafortunadamente los humanos suelen experimentar una extraña mezcla de lástima y rechazo hacia los animales con estas condiciones especiales y cuando se decide adoptar a una mascota, vamos a algún refugio o acudimos a las personas encargadas de las adopciones; y sabemos que el animalito en cuestión está amputado, de inmediato desistimos de tener contacto con él, sin importarnos su raza, edad, historial o incluso su capacidad de dar cariño.
Lo cual es un paradigma más, y les demostraremos con imágenes y hechos un ejemplo viviente de que esto no es más que prejuicio sin fundamentos.














